Cry in the Shadows.

 

Cuando un alma queda sumergida en la oscuridad tanto tiempo, al volver a la superficie puede llegar a ser el peor demonio que despierta los terrores de la humanidad.

Cuidado con esos demonios, que pueden matarte…

 

Capitulo 1.

El asesino de las tijeras.

 

En la sala de juntas de la policía de Tokio, todos los jefes de los cuarteles están reunidos para inspeccionar un caso que ha hecho conmoción en todos lados. El criminólogo y detective Yamada, Seijiro está mostrando las diapositivas de la escena del crimen.

-          El viernes, fueron encontrados los cuerpos de tres chicas en la carretera 15, correspondían a las hijas del Sr. y la Sra. Iwata; Yuriko, de 21 años; Kaoru, de 14; y Sasami, de 11.

Al parecer iban a la playa para reunirse con sus padres y festejar el ascenso que obtuvo la hija mayor en su empleo. Ella iba a recoger a sus hermanas a sus respectivas escuelas y llevarlas a la celebración, pero nunca llegaron. Los padres se preocuparon y llamaron a casa, cosa que fue confirmada, después preocupados decidieron regresar ya que llamaron a los celulares de sus hijas pero nadie les contestó. De camino de regreso, tomaron la carretera 15, y encontraron el auto de su hija mayor junto con los tres cadáveres brutalmente asesinadas.

 

Las diapositivas seguían pasando, pero no aparecían las que habían tomado de los cuerpos. Entre los detectives y jefes, una voz se escucha.

-          ¿Sabemos algo del asesinato?

-          Si, sabemos cómo perpetuo el crimen y tenemos el arma homicida. Lamentablemente no había huellas en esta.

-          ¿Qué clase de arma uso?- otra voz se escucha en el fondo.

-          Un arma punzo cortante, que aparentemente fue un poco modificada para dar el efecto que asesino quería.

-          No me diga, un cuchillo ondulado.- dice el mismo en un tono casi divertido.

-          No… uso unas tijeras.- las voces se escuchan por todos lados.

-          ¿Cómo pudo matar a tres chicas con unas tijeras?

-          Se lo mostraré… diapositiva 20.

En la pantalla aparecen unas enormes tijeras.

-          Estas tijeras miden exactamente 34 cm. La punta está afilada para clavarla si es necesario, pero si subimos unos 4 cm, el filo desaparece de las orillas. El instrumento fue analizado, es grande, pero no tan pesado, así que cualquiera podría usarlas.

-          ¿Cómo murieron?- una voz femenina, joven apareció de entre la oscuridad, Yamada no pudo localizarla.

-          Diapositiva 21.

Apareció el cuerpo de la hermana mayor, con el pecho sangrante y con un gran agujero, las reacciones no se hicieron esperar.

-          La mayor murió porque le sujetaron del cabello, la hicieron caer de rodillas y le clavaron los cuatro centímetros en el pecho, murió desangrada. Diapositiva 22.

La siguiente hermana era peor, en la zona de las costillas tenía cortes en ambos lados y la boca llena de sangre.

-          Las dos hermanas al ver eso se refugiaron en el auto, pero el asesino rompió el vidrio, sacó a la hermana por la ventana y la tiró al suelo.- aparece otra diapositiva.- Esas marcas en el suelo indican que abrió las tijeras, las clavó en el suelo dejándola atrapada y empezó a cerrarlas, no pudo cortarla por completo ya que la caja torácica es sumamente dura. La última hermana trató de escapar pero no lo logró, la regresó a la escena del crimen arrastrando y la mató.

-          ¿Cómo?- la voz femenina reaparece. Esta vez pensó que hallaría a la mujer, pero no pudo.- Diapositivas 24 y 25.

La última hermana estaba tirada en el suelo cubierta de sangre, su estomago estaba abierto dejando ver sus entrañas, y con una punta de las tijeras clavada entre estas. Las reacciones fueron de asco, de horror y varios gritos ahogados.

-          Le clavó la punta lo suficiente para penetrarla, luego, abrió las tijeras dentro de ella y por último le clavó las tijeras.

-          ¿Cómo pudo matarlas si estaban en el auto?- dice un hombre que trataba de aguantar las ganas de vomitar.

-          Diapositiva 18 y 19.- aparece el cuerpo de un perro y unas huellas en la tierra.- El asesino estaba esperando a un lado de la carretera a que apareciera un auto, uso al perro para que lo atropellaran, las hermanas no tenían idea de nada, bajaron, trataron de ayudarlo y tras ese descuido el asesino las mato…

 

La presentación terminó, todos salieron presurosos a tomar aire; cuando las luces se encendieron en la esquina de la sala, ahí estaba la mujer que Yamada había escuchado, pero, se trataba de una chica, esta se levanta y se dirige al frente donde él estaba. Esta se veía muy joven, aproximadamente de 16 o 18 años, sus ojos eran de color castaño, su cabello era negro y corto hasta los hombros, llevaba puesto unas zapatillas deportivas, unos jeans, una blusa de tirantes negra y una chaqueta de cuero roja, aparte de unas gafas con los lentes amarillos que se colocó al estar más cerca del detective.

-          Buenas tardes, me llamo Kobayashi Sayaka, soy la detective que se hará cargo del caso.

-          No recuerdo que se halla asignado a una persona en especial.

-          Lo sé, pero es ahora mi caso.- enseña su placa, ICPO.

-          La Interpol. Qué hace aquí un agente de la Interpol, acaso ustedes tomaran el caso.- la chica sonríe.

-          No, vine por mi cuenta, no se preocupe, saben que estoy en este caso, pero no me molestarán.

-          ¿Molestar? “Desde cuando la Interpol es tan condescendientes con sus agentes”.- él sabía que los agentes de la ICPO era agentes especiales que deben seguir órdenes y averiguar acerca de asesino en serie, ataques terroristas… pero su aparición es rara en los medios, ya que ni siquiera se les permite hablar de ello.

-          Le molesta si comemos algo. Así hablaremos con más calma.

-          Claro, por cierto, me llamo Yamada Seijiro.

-          Lo sé, lo he investigado.- se detuvo en seco.

-          ¿Me ha investigado?

-          Me gusta conocer a la gente con la que voy a trabajar.

-          ¿Qué sabe de mí?- ella suspira, como si le aburriera sus preguntas.

-          Yamada Seijiro tiene una maestría, próximamente doctorado en criminología, a la edad de 16 años, entró a la universidad de Tsukuba y se graduó en tres años como el mejor de todos, entró a la fuerza el mismo año y ha resuelto un total de 91% de sus casos en los 7 años que lleva en la fuerza.

-          ¿Cómo consiguió esa información?

-          Tengo mis medios. Pero de verdad, odio cuando me hacen esperar la hora de comer, nos vamos.

-          No tengo opción.

-          Siempre hay opciones… que no las encuentre es otra cosa.

 

En el parque, una chica y su madre están trotando.

-          Vamos mamá, que ya te falta poco.- estaban en una zona del parque donde no había nadie.

-          Espera… necesito… aire y… agua.

-          Creo que debe haber bebederos por aquí, la chica se aleja unos pasos de su madre, se escuchaba el jadeo incesante de esta.- ¡Mira! Por allá.- el jadeo había desaparecido.- ¿Mamá?- voltea y su grito se escucha por todo el parque.

 

Estaban en un restaurante ambulante de fideos. Kobayashi ya llevaba cinco platos e iba por el sexto.

-          Sabe, me imagine la primera vez que escuche de usted que era una clase de ñoño, pero ahora que lo veo bien es todo lo contrario.

El detective en sí era apuesto, su cabello no era tan corto y era de color negro rojizo al igual que sus ojos y vestía un traje de color gris.

-          Es injusto que usted me conozca y yo a usted no.

-          No tiene que saber nada de mí, excepto mi nombre y mi edad, tengo 20 años.

-          ¡20!- casi se cae de la silla.

-          No se ponga así, que no es para tanto.

-          Lo siento pero… ¡20!

-          ¿Algún problema?

-          No, ninguno, bueno…- decide callarse.

-          Escúcheme bien, le daré los siguientes puntos y más vale que los escuche bien, ya que detesto repetir las cosas. Primera, llámeme Saya, que me gusta más. Segunda, usted no hablará de nada de lo que hablemos, es más, nunca hemos tenido contacto.

-          ¿Qué?

-          No interrumpa. Tercera, seguirá mis órdenes al pie de la letra, me informará de todo hallazgo acerca del caso y Cuarta… si termina este caso con éxito, renunciará a su puesto y vendrá conmigo.

-          Que… dijo.

-          Lo que escuchó.

-          Tú no eres de la Interpol verdad.- ella termina su plato.

-          Casi… ellos recurren a mí cuando hay casos interesantes.

-          “¿Recurrir?”- suena un tono de celular (Do As infinityDesire”)

-          Bueno… si. Está bien.- cuelga.- No tardarán en llamarle, hubo otro asesinato, esta vez en el parque pero es el mismo asesino.- el celular del detective suena. Este se queda sin habla, contesta y en efecto, justo lo que ella dijo.

-          Voy para allá.- cuelga.

-          Por cierto, te llamaré Seijiro.

-          Eh…

-          Y tú pagas.

-          Ah, está bien.- ve los platos que dejó.- “Como comió tanto alguien tan delgado y pequeño”.

 

Él llegó en su auto a la escena del crimen, no lejos de ahí, llegó una motocicleta carmín, el conductor llevaba un casco del mismo color, se lo quita y era Saya, se pone de nuevo sus lentes y se acerca.

-          No puede pasar señorita.- dice un policía.

-          FBI, no moleste.- enseña otra placa y la guarda.

-          Oh, lo siento, puede pasar.- pasa las cintas amarillas, se acerca a la escena y allí había una mujer tendida en el suelo, ya la estaba examinando Seijiro.

-          Informe señores, necesito saber si fue el mismo asesino.- Seijiro le mira y piensa “Como si no lo supieras”

-          Si, la atravesaron con estas tijeras.

-          Tijeras de peluquero… son las únicas que tienen esa forma. ¿En donde la atravesaron?

-          En el cuello.- examina la escena.- De seguro le llegó por detrás y las clavó, ya que no gritó.

-          Usted cómo lo sabe.

-          Tenemos un testigo.- dice otro policía.- Su hija, ella vio al asesino. Ahora está describiéndolo a nuestro dibujante.

-          Necesito que hablen con ella y me enseñen el dibujo.

La joven estaba sentada en una de las bancas del parque, no dejaba de llorar y mover sus manos a su cabeza, el dibujante estaba trabajando y otro detective le hacía las preguntas. El dibujante le enseña el dibujo y ella rompe a llorar en un grito.

-          Ha de ser bueno.- en ese momento, llegó un hombre y la chica fue corriendo hacia él abrazándolo.

-          El padre.- dice Seijiro.

-          Mañana hablaremos con ella, por hoy está muy angustiada para hablar con claridad.- la chica se va con su padre, Saya se acerca y ve el dibujo.

-          Hombre o mujer.

-          Mujer.- dice el detective que la interrogó, la mujer tenía el cabello negro y largo, peinado hacia los dos lados unos ojos claros y un tapabocas.

-          Vestimenta.

-          La chica dice que vestía una gabardina beige y larga, vestía pantalones negros, zapatos y guantes.- Saya le mira desconfiada.- Ella estudia en una academia de modas.

-          Bien, prosiga.

-          Una cosa curiosa, sus ojos eran de un color claro.

-          ¿Qué color?

-          Ella dijo que casi amarillos pero más claro.- Saya se retira, se acerca a Seijiro y le dice.

-          Obtén una copia de ese dibujo y los informes de la muerte y llévalas a este lugar.- le entrega una tarjeta.- Nos vemos.- Seijiro mira la tarjeta, era de un hotel en el centro y atrás había un número de habitación. Ella ya se había ido del parque.

-          Kobayashi Sayaka… Saya. Y un asesino en serie.- los reporteros empiezan a llegar, el día empieza a nublarse y no tardará en llover.

 

Empezó a llover, llegada la noche los noticieros ya tenían noticias acerca del “Asesino de las tijeras”, no tenían aún su descripción ni su sexo, pero eso no les impedía transmitir la noticia. Afuera de una tienda de electrónicos, la gente corre para salvaguardarse de la lluvia, hay una persona afuera viendo las noticias, está empapada mirando a los televisores mientras mete la mano al bolsillo de la gabardina y siente un objeto puntiagudo que le reconforta, mete sus dedos por los agujeros, las abre y las cierra, las abre y las cierra… el sonido le trae buenos y malos recuerdos a su mente, abre y cierra con más fuerza la última vez y para.